Del falso genocidio en Gaza al verdadero en África: la doble moral del progresismo

Hace apenas unos días, las redes sociales, las calles y los medios se inundaban de consignas contra un inexistente “genocidio” en Gaza. Políticos, artistas, periodistas y colectivos progresistas levantaban banderas, organizaban marchas y llenaban titulares denunciando crímenes que jamás existieron.
Las mismas voces que entonces clamaban por “justicia” hoy guardan un silencio ensordecedor frente a atrocidades reales, documentadas y sistemáticas: las masacres contra comunidades cristianas en África.

Mientras escribo estas líneas, miles de hombres, mujeres y niños son asesinados, torturados o desplazados en Sudán, Nigeria y el Congo por el solo hecho de profesar una fe. Aldeas arrasadas, iglesias incendiadas, ejecuciones masivas. El mundo lo sabe, pero el mundo, al menos el que se autoproclama “consciente” o “humanista”, decide mirar hacia otro lado.

Ningún festival cultural pide por ellos. Ningún influencer europeo hace reels con lágrimas en los ojos. Ninguna universidad emite comunicados de repudio. Los estudiantes no marchan ni toman universidades. La ONU y las grandes ONGs internacionales, tan locuaces cuando se trata de Israel, apenas susurran informes técnicos.

¿Por qué? Porque el relato progresista necesita víctimas funcionales a su narrativa. Israel siempre encaja en el papel del villano occidental; los cristianos africanos, en cambio, incomodan. No sirven al guion ideológico, no encajan en la agenda global del progresismo posmoderno que prefiere denunciar al “colonialismo” antes que al fanatismo islámico o a las dictaduras tribales.

Lo que está ocurriendo en África es un genocidio silencioso. Pero no vende. No moviliza marchas ni hashtags. No inspira canciones ni documentales de Netflix.

La hipocresía se mide hoy por el ruido que uno hace frente a ciertas tragedias y el silencio que guarda ante otras. El progresismo occidental, tan rápido para condenar a Israel, se revela incapaz de mirar más allá de sus prejuicios.

No hay nada más obsceno que la moral selectiva.
Y no hay nada más peligroso que quienes, en nombre de los derechos humanos, eligen a quién defender y a quién ignorar.

3 comentarios en “Del falso genocidio en Gaza al verdadero en África: la doble moral del progresismo”

  1. Es exactamente así.
    A unos amigos propalestinos les hablé de lo que está pasando en Africa y a pesar de que lo sentían, nada les hacía dejar de considerar solamente a Gaza.
    Han convertido su propalistenismo en una especie de religión y es imposible razonar con ellos..
    Ah! Y, por más inri, estos amigos son cristianos!!

  2. Creo que le han lavado la mente a muchas personas, por qué lo que se está viendo en estos tiempos en el mundo, no lo he visto en 75 años que tengo de vida

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